

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Iniciativa Mundial Educación Primero
Fondo de Población de las Naciones Unidas: Educación sexual integral
Oficina del Enviado del Secretario General de la ONU para la Juventud
- De aquí a 2030, asegurar que todas las niñas y todos los niños terminen la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos
- Para 2030, asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y a una educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria
- Para 2030, asegurar el acceso igualitario de todas las mujeres y hombres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria, a un costo asequible
- Para 2030, aumentar sustancialmente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento
- De aquí a 2030, eliminar las disparidades de género en la educación y asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad
- De aquí a 2030, asegurar que todos los jóvenes y una proporción considerable de los adultos, tanto hombres como mujeres, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética
- Para 2030, asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos y habilidades necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía global y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible
- Construir y adecuar instalaciones educativas que tengan en cuenta las necesidades de la infancia, las discapacidades y las diferencias de género, y que ofrezcan entornos de aprendizaje seguros, no violentos, inclusivos y eficaces para todos
- De aquí a 2020, aumentar sustancialmente a nivel mundial el número de becas disponibles para los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países africanos, a fin de que sus estudiantes puedan matricularse en programas de estudios superiores, incluidos programas de formación profesional y programas técnicos, de ingeniería y científicos, de países desarrollados y otros países en desarrollo
- Para 2030, aumentar sustancialmente la oferta de docentes calificados, incluso mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
La educación permite la movilidad socioeconómica ascendente y es clave para escapar de la pobreza. En la última década se logró un progreso importante en el acceso a la educación y las tasas de matriculación escolar en todos los niveles, en particular para las niñas. Sin embargo, «unos 260 millones de niños seguían sin escolarizar» en 2018, casi una quinta parte de la población mundial de ese grupo de edad. Y más de la mitad de todos los niños y adolescentes del mundo no alcanzan los niveles mínimos de competencia en lectura y matemáticas.
En 2020, a medida que la pandemia de COVID-19 se propagaba por el mundo, la mayoría de los países anunciaron el cierre temporal de las escuelas, afectando a más del 91 % de los estudiantes en todo el mundo. Para abril de 2020, casi “1,600 millones de niños y jóvenes estaban fuera de la escuela”. Y casi “369 millones de niños que dependen de las comidas escolares” tuvieron que buscar otras fuentes de nutrición diaria.
Nunca antes tantos niños habían estado fuera de la escuela al mismo tiempo, interrumpiendo el aprendizaje y trastocando vidas, especialmente las de los más vulnerables y marginados. La pandemia mundial tiene consecuencias de largo alcance que podrían poner en riesgo los avances logrados con tanto esfuerzo en la educación a nivel mundial.
Respuesta al COVID-19
Con el fin de fomentar la colaboración internacional y garantizar que la educación nunca se detenga, la UNESCO está desplegando una respuesta con un conjunto de iniciativas que incluyen el monitoreo global de los cierres de escuelas a nivel nacional y local.
Para proteger el bienestar de los niños y garantizar su acceso a un aprendizaje continuo, la UNESCO lanzó en marzo de 2020 la Coalición Mundial para la Educación COVID-19, una alianza multisectorial entre la familia de la ONU, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación y socios de tecnología de la información para diseñar e implementar soluciones innovadoras. Juntos ayudan a los países a abordar las brechas de contenido y conectividad, y facilitan oportunidades de aprendizaje inclusivas para niños y jóvenes durante este período de interrupción educativa repentina y sin precedentes.
En concreto, la Coalición Mundial para la Educación tiene como objetivo:
- Ayudar a los países a movilizar recursos e implementar soluciones innovadoras y adecuadas al contexto para brindar educación a distancia, aprovechando enfoques de alta, baja y ninguna tecnología;
- Buscar soluciones equitativas y acceso universal;
- Asegurar respuestas coordinadas y evitar la duplicación de esfuerzos;
- Facilitar el regreso de los estudiantes a la escuela cuando esta reabra, para evitar un aumento en las tasas de deserción escolar.
UNICEF también amplió su labor en 145 países de ingresos bajos y medios para apoyar a los gobiernos y a los socios en educación en el desarrollo de planes para una respuesta rápida y a nivel de todo el sistema, incluidos programas de aprendizaje alternativo y apoyo a la salud mental.