
Trabajo Decente y Crecimiento Económico
- Organización Internacional del Trabajo
- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
- Investigación sobre el Diseño de un Sistema Financiero Sostenible: Innovaciones de Política para una Economía Verde
- Pacto Mundial de las Naciones Unidas
- Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico
- Comisión Económica y Social para Asia Occidental
- Comisión Económica y Social para África
- Comisión Económica y Social para Europa
- Comisión Económica y Social para América Latina y el Caribe
- FMI, Perspectivas de la Economía Mundial
- Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización
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Mantener el crecimiento económico per cápita de acuerdo con las circunstancias nacionales y, en particular, un crecimiento del producto interno bruto de al menos el 7 % anual en los países menos adelantados
- Lograr niveles más altos de productividad económica mediante la diversificación, la modernización tecnológica y la innovación, entre otras cosas centrándose en los sectores con gran valor añadido y un uso intensivo de la mano de obra
- Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de empleo decente, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros
- Mejorar progresivamente, para 2030, la eficiencia en el uso de los recursos a nivel mundial en el consumo y la producción, y procurar desvincular el crecimiento económico de la degradación ambiental, de conformidad con el marco decenal de programas sobre modalidades de consumo y producción sostenibles, empezando por los países desarrollados
- Para 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor
- Para 2020, reducir sustancialmente la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben capacitación
- Tomar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a la esclavitud moderna y la trata de personas, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas
- Proteger los derechos laborales y promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes, y quienes tienen empleos precarios
- Para 2030, elaborar y poner en práctica políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales
- Fortalecer la capacidad de las instituciones financieras nacionales para fomentar y ampliar el acceso a los servicios bancarios, de seguros y financieros para todos
- Aumentar el apoyo de la Ayuda para el Comercio a los países en desarrollo, en particular a los países menos adelantados, incluso mediante el Marco Integrado Mejorado para la Asistencia Técnica Relacionada con el Comercio para los Países Menos Adelantados
- Para 2020, desarrollar y poner en marcha una estrategia mundial para el empleo juvenil y aplicar el Pacto Mundial para el Empleo de la Organización Internacional del Trabajo
El crecimiento económico sostenido e inclusivo puede impulsar el progreso, crear empleos dignos para todos y mejorar el nivel de vida.
El COVID-19 ha trastocado miles de millones de vidas y ha puesto en peligro la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una recesión global tan grave como, o peor que, la de 2009. A medida que aumenta la pérdida de empleos, la Organización Internacional del Trabajo estima que casi la mitad de la fuerza laboral mundial corre el riesgo de perder su sustento.
Incluso antes del brote de COVID-19, uno de cada cinco países, hogar de miles de millones de personas que viven en la pobreza, probablemente vería estancarse o disminuir su ingreso per cápita en 2020. Ahora, los choques económicos y financieros asociados al COVID-19, como las interrupciones en la producción industrial, la caída de los precios de las materias primas, la volatilidad de los mercados financieros y el aumento de la inseguridad, están descarrilando un crecimiento económico ya débil y agravando los riesgos derivados de otros factores.
Respuesta al COVID-19
La pandemia de COVID-19 ha causado una recesión histórica con niveles récord de privación y desempleo, creando una crisis humana sin precedentes que está afectando más duramente a los más pobres.
En abril de 2020, las Naciones Unidas publicaron un marco para la respuesta socioeconómica inmediata al COVID-19, como hoja de ruta para apoyar el camino de los países hacia la recuperación social y económica. Este marco exige una ampliación extraordinaria del apoyo internacional y del compromiso político para garantizar que las personas en todo el mundo tengan acceso a servicios esenciales y protección social. El marco de respuesta socioeconómica consta de cinco líneas de trabajo:
- Garantizar que los servicios de salud esenciales sigan disponibles y proteger los sistemas de salud;
- Ayudar a las personas a enfrentar la adversidad, mediante protección social y servicios básicos;
- Proteger empleos, apoyar a las pequeñas y medianas empresas, y a los trabajadores del sector informal a través de programas de respuesta y recuperación económica;
- Orientar el aumento necesario del estímulo fiscal y financiero para que las políticas macroeconómicas funcionen a favor de los más vulnerables, y fortalecer las respuestas multilaterales y regionales; y
- Promover la cohesión social e invertir en sistemas de resiliencia y respuesta liderados por la comunidad.
Estas cinco líneas de trabajo están unidas por un fuerte imperativo de sostenibilidad ambiental e igualdad de género para reconstruir de una manera mejor.
El Secretario General de la ONU ha subrayado que la recuperación de la crisis de la COVID-19 debe conducir a una economía diferente.
Más allá de la respuesta inmediata a la crisis, la pandemia debería servir de impulso para mantener los avances logrados y acelerar la implementación de medidas largamente pendientes, con el fin de encaminar al mundo hacia un desarrollo más sostenible y hacer que la economía global sea más resiliente ante futuras crisis.
